Iberia Eclipse Festival 2026: "Las vidas pueden transformarse en menos de dos minutos..."
Ante la preocupación que provoca en la ciudadanía soriana la posibilidad de que se celebre el Iberia Eclipse Festival 2026 en la proximidad del pantano de la Cuerda del Pozo, las asociaciones Hacendera y ASDEN/Ecologistas en Acción han remitido esta carta al director que resume el contenido del informe técnico elaborado por la hidrogeóloga María Casado -que ha sido presentado en la Confederación Hidrográfica del Duero y en la Delegación Territorial de Medio Ambiente- donde se desgranan los argumentos que desaconsejan con contundencia la celebración de este evento.
Nos falta amor para poder amar; nos sobra violencia y manipulación
Iberia Eclipse Festival 2026: "Las vidas pueden transformarse en menos de dos minutos..."
Así reza una de las publicaciones de la web del Iberia Eclipse Festival 2026 previsto entre los días 10 y 15 de agosto, coincidiendo con el eclipse solar. Ciertamente: las vidas pueden transformarse en menos de dos minutos y, a veces, no necesariamente para bien.
El riesgo extremo de incendio y la presión que este macroevento puede ejercer sobre el entorno son las principales objeciones a su celebración.
El festival se proyecta en la carretera cortada de Molinos de Duero (Soria), un lugar de enorme valor ambiental, junto al embalse de la Cuerda del Pozo del que se abastece de agua potable la ciudad.
No se trata de estar en contra de las actividades que puedan generar ingresos para Vinuesa y su comarca. Lo que nos preocupa en extremo es que la concentración en ese lugar de miles de personas en pleno agosto y durante la temporada de mayor riesgo de incendios puede llevar a un límite peligroso la seguridad y el funcionamiento de los servicios públicos además de afectar gravemente al abastecimiento de agua y al medio natural.
La información facilitada por los organizadores no ha permitido conocer con claridad el número real de asistentes ni las medidas logísticas y ambientales que pretenden aplicar. En redes sociales manifiestan su compromiso con el medio ambiente, pero las entradas se han vendido sin que, hasta donde se ha podido comprobar, se hayan hecho públicas todas las autorizaciones efectivas necesarias.
Durante unos días, la organización mantuvo publicado un Plan de Gestión y Sostenibilidad Ambiental incompleto, que posteriormente retiró de su página web. Gracias a ese documento pudieron consultarse los planos del evento, las superficies previstas y algunos de los elementos que se pretende instalar. Sin embargo, el propio Plan reconoce que faltan documentos esenciales, cálculos, ubicaciones y esquemas operativos.
En definitiva, se trata de un evento que requiere un grado extraordinario de planificación, infraestructuras y movimientos logísticos, difícilmente compatible con la protección del medio ambiente si no existe un proyecto completo, que contemple un aforo máximo conocido y vinculante, verificable y previamente autorizado, que contemple los accesos, la evacuación o la prevención de incendios.
El recinto se encuentra en contacto directo con el embalse y próximo al dominio público hidráulico, a zonas de uso recreativo y a áreas relacionadas con la protección de captaciones destinadas al abastecimiento humano. Cualquier ocupación o actividad en estos ámbitos requiere una evaluación precisa y, en su caso, una autorización expresa de la Confederación Hidrográfica del Duero.
Un festival en cifras
El primer problema: se desconoce para cuántas personas está diseñando realmente el festival.
El documento de la organización contiene cifras contradictorias: Habla de 3.000 asistentes para calcular el agua, el saneamiento, los sanitarios y las duchas; sin embargo, calcula 5.000 para la gestión de residuos y menciona la posibilidad de ampliarlo hasta 10.000 participantes.
Con esta indefinición no puede comprobarse si el agua, el saneamiento, los accesos, la evacuación o la prevención de incendios están correctamente dimensionados.
Superficie ocupada
478 454 metros cuadrados previstos, unos 67 campos de fútbol, solo para alojamiento (tiendas, caravanas, glamping…) con capacidad para muchas más de 10 000 personas y aparcamiento (entre 2.600 y 3.100 coches y autobuses) sin contar con los escenarios, las áreas de restauración, etc.
Agua, saneamiento y trasiego de vehículos pesados
Preocupa enormemente la gestión del agua. El lugar no dispone de agua corriente ni de saneamiento. Se dispone de un almacenamiento limitado tanto para el agua potable como para las aguas residuales, lo que para varios miles de asistentes proporcionaría apenas unas horas de autonomía y obligaría a mantener continuamente el suministro de agua limpia y la evacuación de aguas residuales mediante camiones cisterna.
Cualquier avería o problema en los accesos que impidiera la retirada temporal de los residuos podría comprometer rápidamente el funcionamiento del sistema.
Dependiendo del aforo finalmente autorizado, el consumo total de agua durante el festival podría situarse entre 900 y 5.000 metros cúbicos y para la producción de aguas residuales se calcula un total de entre 600 y 3.600 metros cúbicos. No se explicita la empresa encargada de la retirada, el número de vehículos, los recorridos ni la instalación depuradora que se hará cargo de su recepción y tratamiento.
La misma inconcreción existe en cuanto a la cantidad de residuos sólidos generada, la frecuencia de recogida, la empresa responsable de su retirada… (se menciona Ecoembes como posibilidad).
El transporte de gasóleo, entre 12.000 y 28.000 litros necesarios para abastecer los diez grupos electrógenos que contempla el Plan, aumentará el trasiego de vehículos pesados dentro y fuera del recinto. Se calcula entre 28 y 92 desplazamientos diarios.
Afección a la fauna y a la flora
Este es uno de los aspectos más insuficientemente tratados en la documentación. No existe una cartografía detallada de las zonas que deben quedar excluidas de la ocupación, ni un inventario de especies.
La instalación de miles de tiendas y caravanas, el estacionamiento y circulación de vehículos, la contaminación acústica y lumínica, la presencia humana continuada, los residuos y la proximidad a la lámina de agua pueden provocar compactación del suelo, pérdida de vegetación, rodadas, erosión y daños sobre árboles, raíces, caminos, cunetas y zonas de ribera. Sus efectos sobre la fauna y flora no pueden despacharse mediante una declaración general de buenas intenciones. El informe técnico señala que no se han realizado estudios específicos de ruido e iluminación ni una evaluación suficiente de los impactos acumulativos.
Riesgo de incendio
La documentación conocida no incorpora un plan específico de prevención de incendios. El festival se celebraría en un entorno boscoso de incalculable valor en pleno agosto con una situación de alerta extrema.
Ante una evacuación por un fuego, los accesos tendrían que ser compartidos por miles de asistentes, vehículos particulares, ambulancias, medios de extinción, proveedores y camiones de agua, aguas residuales, residuos y combustible.
Garantías previas a la autorización
Con la documentación que actualmente se conoce, el Iberia Eclipse Festival no debería ser autorizado. Antes de iniciar el montaje, los aspectos esenciales deben estar completamente definidos, contratados, evaluados y coordinados. No basta con una declaración de buenas intenciones, habría de ser sacado a información pública y sometido a una Evaluación Ambiental simplificada.
Desgraciadamente, tenemos el precedente de lo sucedido en el Motorbeach celebrado pocos días antes en el mismo entorno de Vinuesa, con el fallecimiento de una joven de 24 años, varios heridos y más de 500 denuncias formuladas por la Guardia Civil.
ASDEN ha denunciado importantes daños ambientales, estimando que alrededor de 70 hectáreas quedaron sin cubierta herbácea ni vegetación tras la celebración del evento.
Están en juego la seguridad de miles de personas, un entorno forestal especialmente vulnerable y la calidad de las aguas del embalse de la Cuerda del Pozo. Las administraciones deben comprobar que el aforo puede controlarse, que existen medios humanos y materiales suficientes y que las condiciones impuestas pueden cumplirse y vigilarse realmente. La prudencia no consiste en reaccionar después de una desgracia, sino en exigir previamente las garantías necesarias para evitarla.
(*) Este artículo resume la información contenida en un informe técnico de 24 páginas elaborado por la hidrogeóloga María Casado que ha sido presentado en la Confederación Hidrográfica del Duero y en la Delegación Territorial de Medio Ambiente, donde se desgranan los riesgos y los argumentos que desaconsejan con contundencia la celebración del Iberia Eclipse Festival 2026 en la proximidad del Pantano de la Cuerda del Pozo.