El pez grande se come al chico
Juana Largo defiende en este artículo de opinión el orden de la naturaleza como guía para sustentar la política actual y evitar caer en la ley del más fuerte.
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El pez grande se come al chico
Este es un tema que se ha desarrollado a lo largo de toda la historia de humanos y humanoides y de todas las sociedades, incluso socialistas, como lo tuvo muy en cuenta George Orwell por ejemplo en su famoso libro de “Rebelión en la granja” donde nos pinta la situación de que la igualdad entre los seres es imposible porque siempre asomarán y se desarrollarán las diversas naturalezas que se dan en una granja, más en una “granja socialista”, en la cual dominan los cerdos y remarcan su biología de cerdos sobre todos los demás integrantes de la granja, y al final, según la convicción del autor, es imposible la igualdad con todas sus características, derivaciones y relaciones de un mundo presuntamente socialista.
Y esto es un punto principal para tratar el tiempo de nuestra política tanto en el siglo XX como en el XXI porque pone de manifiesto que el socialismo nunca llegará a nada acertado, dadas esas diferencias en los seres que creó el Señor Dios, vamos, que son una quimera, cuando lo realmente importante es que sobre las diferencias no se puede constituir un marco no solo de igualdad, tampoco de normatividad, dado los distintos que somos todos y que, por nuestra diferencia natural, siempre tenderemos a diferenciarnos de los demás miembros de la sociedad porque no pegamos en el panel de la película ni los unos con los otros, ni los otros con los unos, nada de eso.
Porque aquí llegamos al quid de la cuestión que queremos tratar, dado que el mundo es tan diverso que en seguida, en la ley natural, existirán gente explotadora y gente explotada, y que eso, si no es una creación divina, al menos será del demonio y es lo que de todas formas hay, ha habido y habrá siempre. Los seres humanos somos al parecer inconciliables. Y en toda esta industria de lo que supone lo anterior se basan y se basarán los grupos ultras y las derechas como pasa por ejemplo en nuestro país.
Tampoco hay que estudiar mucho ni siquiera hacer una encuesta del CIS general porque nos lo dice cualquiera enc cuanto bajamos por el ascensor de nuestra casa a la calle, e incluso está muy metida en las meninges del personal y te lo puede decir cualquiera, de algo que no falla nunca, y de que “el pez grande siempre se comerá al chico”.
Tampoco hace falta estudiar el darwinismo para comprenderlo y, si acaso, se puede comprender mejor viendo los documentales televisuales de la 2 sobre naturaleza cuando vemos lo que pasa con los elementos animados marinos y nos damos real cuenta de que el pez grande se come al chico…
Luego lo podemos ver en nuestro medio social y sobre todo económico, donde, pongamos, las antiguas tabernas humildes son desbancadas por emporiones modernos con más desarrollo desplazando a las primeras y haciendo que cierren, o también cuando un Hipermercado borra del mapa una, pongamos, frutería de barrio y la manda al paro de sus empleados, y esto con el comercio pasa mucho, pero también sucede con muchos otros elementos de esta sociedad cuando, también, vemos que una persona fuerte y musculada puede matar a un adversario humilde y esmirriado, y todo esto es la primera lección de socialismo para el que le guste el socialismo, como cuando en un aula, los grandotes pueden sobre los no grandotes o pequeños. Los ejemplos son innúmeros y es lo que tratan de explotar en los mensajes los partidos biologistas y de extrema dirección a lo ultra. Es ley de vida, es la máxima que prevalece, aunque se dé una ley que acoja a todo el mundo con sus diferencias.
Y aquí es donde se le puede echar el diente a los diversos programas y realizaciones de supuesta política de los Estados, tenemos el ejemplo de los USA, que se considera un país grande que puede comerse, como ahora quiere hacer por ejemplo con Cuba, siempre con la aseveración de que puede comerse al país chico. Es muy mala la política que se apoya en el biologismo porque no solo no respeta la vida, sino que tampoco sabe poner fuera de lugar de acción la realidad de los sistemas democráticos en los cuales se trata de defender no sola la diversidad sino la poco aparente fuerza de los uppercuts de la gente menuda o chiquita.
Esto es algo que sabemos, que una persona chiquita si usa su mañana puede pegarle una pedrada en la frente a Goliat, demostrándole al mundo que pueden ganar los pequeños precisamente debido a su cacumen.
De esto, que sepamos, trata la democracia y trata de llevar a su normativa, sea en constituciones, sea en leyes y en todo lo demás, de que, en la vida, sobre todo en la vida humana, la de las personas humanas, pueden derrotar y humillar a la vida bruta como ha demostrado la historia más que nada la historia capitalista cuando ha llegado a destrozar el planeta con sus desafueros y sus bravuconadas en pos del progreso de unos pocos sobre los muchos.
El ecologismo no nos da precisamente la lección de que el pez gordo se come al chico porque el ecologismo sabe ver la inteligencia de un orden de la naturaleza en el cual se da la complejidad y del cual se pueden extraer elementos de la vida en la naturaleza y en los lugares donde habitan los humanos para conjuntar buenamente a lo diverso y no entendido ese diverso como creación meramente biológica brutal, ¡pues bastante asombrosa bestialidad hemos tenido ya!...
Fdo: Juana Largo