Al alcalde Javier Antón: lo que hoy esperamos los sorianos
Fernando García Aparicio apunta en este articulo de opinión lo que muchos de los votantes sorianos esperan del nuevo alcalde de la ciudad y censura la falta de democracia interna que sigue imperando en los partidos políticos, gestionados por cuatro políticos que viven, y quieren seguir viviendo, precisamente, de la política.
Rehacer el trabajo virtuoso
Al alcalde Javier Antón: lo que hoy esperamos los sorianos
Escribir tiene siempre sus riesgos pero en ocasiones cuando se acierta de pleno y lo que hoy va a ocurrir y ser una realidad ya se anticipo con detalle hace más de un año también tiene su satisfacción.
La elección hoy de Javier Antón como alcalde de Soria es perfectamente democrática, si bien deja mucho que desear en sus formas y evidencia la falta de democracia interna de todos los partidos, pues sabido es que el que no obedece no puede prosperar políticamente y se cae de las listas.
Pero con poca o mucha democracia interna lo que no están dispuestos los políticos es a dejar de hacer el ridículo, (seguramente les compensa) en sus formas -la de hoy- y las críticas de la oposición que causan vergüenza ajena como representantes nuestros que son.
Cierto que al producirse esta cascada de renuncias para que Javier sea hoy alcalde desmerece a prácticamente todos los concejales actuales del PSOE y a una falta de planificación y previsión de las listas para el bien de la comunidad de Soria con concejales preparados y formados, pero que al menos ocasionalmente evidencian su incompetencia y no su formación como lo demuestra el hecho de que a uno le tengan que adjuntar un asistente excesivamente bien pagado, a no ser que se demuestre que los sueldos de jóvenes, universitarios de carreras importantes y duras de superar, están por encima de los 50 mil. Hablamos de Soria.
Perdón rectifico. Planificado estaba, no para el bien común y de Soria si no para que Javier Antón fuera su alcalde.
El mando en plaza sigue en manos de Carlos Martínez, con Rey como subalterno primero y Antón segundo.
Pero pavoroso y ridículo resultan las críticas de la oposición, cuando ellos habrían actuado de la misma manera, y así lo han hecho en otras ocasiones similares, pues carecen también de políticos formados tanto para el gobierno como para la oposición, olvidando el ridículo reciente que supone que a pocos días de finalizar el plazo de presentación de listas, el PP presentara para alcaldesa -sin cuestionar su valía pues se trata además de a una economista- a quien ni siquiera era del partido. Y el resto calló la boca como ahora han callado los del PSOE.
Y tampoco tenía el PP ninguna planificación ( o si?), pues ya se puede anticipar que Belén Izquierdo, no será la candidata a la alcaldía por el PP en las próximas elecciones y a la que ya le han hecho la cama, pues también el PP planifica en la opacidad, la conspiración y el oportunismo.
Y se une a estas críticas de forma distraída y torpe, después del naufragio electoral, Soria ¡Ya! y que ni siquiera el dejarse dos de tres procuradores a la primera de cambio les hacen poner los pies en la tierra, persistiendo sus dirigentes en su soberbia.
Pero esto merece un artículo aparte.
Dejar de hacer el ridículo y construir alternativas mejores, con programas y personas que las hagan creíbles es lo que corresponde a los partidos de la oposición, que con sus liberados en nomina mas las subvenciones, pueden trabajar mucho mas.
Después del discurso de investidura de hoy podremos empezar a intuir por donde va Javier Antón como alcalde. Si se despega de la política de Carlos Martínez o simplemente es un apéndice más de quien ha ejercido y lo sigue haciendo un control total del Ayuntamiento y del partido no siempre para bien, como su falta de atención a la ley 19/13.
Pero esto no sería muy criticable ya que Antón debe consolidarse como alcalde y eso solo será si logra ser reelegido en 2027.
Hereda Javier Antón un Ayuntamiento hecho unos zorros – que no funciona para sus ciudadanos y cuya expresión máxima la traducen sus funcionarios y trabajadores, que no disimulan y con razón su malestar, amén de situaciones laborables que escandalizarían a los “socialistas”, si el PP gobernara.
Y como al desastre urbanístico que padecemos desde hace demasiados años, no se le puede pedir que lo arregle, en el corto plazo que le queda, al menos podemos, podríamos empezar a tener una ciudad limpia que no cuesta tanto ya que actualmente deja mucho que desear.
Pero lo que si esperamos los sorianos y es necesario que Javier Antón nos aclare hoy es si va a compatibilizar la alcaldía con el Senado, como ha declarado, y sobre todo, si ante la imposibilidad de cobrar dos sueldos, nos vamos ahorrar los sorianos el sueldo destinado a alcalde dado que al percibir el de senador solo puede cobrar las comisiones, o ese sueldo se va a destinar a un nuevo liberado del partido.
No es menor la aclaración ya que opta naturalmente por el sueldo mayor de senador (de 100.000 dice la prensa), pero ocupa dos cargos muy importantes y relevantes –multiplicando de repente sus capacidades- pero que los ciudadanos percibimos como un fraude electoral, político, económico y moral, aunque legal ya que a lo largo de los años de democracia todos los políticos y sus partidos han legislado para tener cada día más privilegios, restringiendo los de los ciudadanos.
Y si antes hablábamos y escribíamos de un alcalde a distancia, ahora nos encontramos con un alcalde que despacha los asuntos de Soria en el tiempo libre que le queda del Senado.
¿Tan poca atención merecemos?
Ellos que hablaban de incompatibilidades.
Pero con esta suma de cargos se convierte en un político acumulador en la acepción más amarga para los ciudadanos que ven, una vez más, como un político acumula cargos que en la vida civil y privada nunca alcanzaría, pues pertenece el diplomado en magisterio Javier Antón a esa hornada de políticos que prácticamente han vivido siempre de la política- descontando sus años en Cruz Roja- lo que es más inquietante que tranquilizador.
Pero para eso y justificarse tiene el espejo en el PP cuando ha practicado estas duplicidades o mayores.
Pero ante estas conductas a los votantes solo nos queda tomar nota, ya que en poco más de un año votaremos de nuevo, esperando que la oferta se mejore en calidad y cantidad.
Fdo: Fernando García Aparicio