Cinco claves para preparar los pies para el verano
Cuando llega el verano aumentan las actividades al aire libre, los desplazamientos, los viajes y las jornadas que obligan a pasar muchas horas de pie. Mientras prestamos atención a la protección solar o a la hidratación por el exceso de calor, los pies suelen quedar relegados a un segundo plano, pese a ser una de las partes del cuerpo que más sufren en esta época del año.
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La combinación de altas temperaturas, largas caminatas y prolongados tiempos sin sentarnos favorece la aparición de molestias frecuentes como hinchazón, sensación de pesadez, rozaduras o sobrecargas musculares.
Ante esta situación, Juanjo López, traumatólogo deportivo e infantil, médico traumatólogo del tenista Carlos Alcaraz y colaborador principal del calzado barefoot Mustang Free, recomienda prestar especial atención a pequeños hábitos cotidianos que pueden marcar la diferencia y al tipo de calzado que utilizamos.
“Al pasar muchas horas de pie, se producen, sobre todo, alteraciones del retorno venoso. El pie se hincha más de la cuenta y aparecen molestias que suelen agravarse con el calor”, señala el especialista.
Cinco claves para cuidar los pies durante el verano
1. Elegir un calzado con espacio suficiente para los dedos
El experto aconseja evitar modelos de calzado estrechos que compriman la parte delantera del pie. Una puntera amplia permite que los dedos mantengan una posición natural y que el pie pueda expandirse cuando aumenta la temperatura y se dilatan los vasos sanguíneos, provocando hinchazón.
2. Priorizar materiales transpirables
La ventilación es fundamental para controlar la humedad y reducir la sudoración. Un pie más seco no solo resulta más cómodo, sino que también disminuye el riesgo de rozaduras.
3. No abusar de las chanclas sin sujeción
Aunque son uno de los calzados estrella del verano, no todas las chanclas son iguales. Cuando el pie no va sujeto, los dedos deben realizar un esfuerzo adicional para mantener el calzado en su sitio.
“Si utilizamos un zapato abierto, es importante que tenga algún sistema de regulación o sujeción. Cuando el pie no está sujeto, los dedos trabajan más de una manera no anatómica y sufren más”, advierte Juanjo López.
4.Evitar las suelas excesivamente rígidas
Un calzado demasiado rígido puede limitar el movimiento natural del pie y favorecer la aparición de sobrecargas en la musculatura de las piernas. La flexibilidad permite que el pie trabaje de una forma más natural y distribuya mejor las cargas durante la marcha.
5.Mantener los pies activos
Para quienes pasan muchas horas de pie, es recomendable realizar pequeños movimientos cada 15 o 20 minutos, mejorando así la circulación y reduciendo la sensación de pesadez. Pueden ser acciones sencillas como flexionar las rodillas, ponerse de puntillas, caminar unos pasos o mover los dedos dentro del calzado.
La importancia de elegir el calzado adecuado
El verano puede ser un buen momento para prestar atención a cómo interactúa el calzado con la biomecánica natural del pie.
Modelos con horma ancha, sin desniveles pronunciados entre talón y antepié y con suficiente flexibilidad permiten un apoyo más natural y una mayor libertad de movimiento.