Agentes medioambientales velan por conservación del aguilucho cenizo en Soria
Agentes medioambientales de la Junta en Soria colaboran en la conservación del aguilucho cenizo, un aliado de nuestros campos. Lo hacen contando como aliados a los drones.
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El aguilucho cenizo es una de las rapaces más características de los paisajes cerealistas de Castilla y León. Esta especie nidifica en el suelo, entre los cultivos, una circunstancia que la hace especialmente vulnerable durante la época de cosecha.
El adelanto de las labores agrícolas y la transformación de su hábitat han provocado un importante descenso de sus poblaciones en las últimas décadas.
Para contribuir a su conservación, los agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León en Soria realizan cada año labores de vigilancia y seguimiento durante el periodo reproductor.
Gracias al empleo de drones, pueden localizar nidos de forma rápida y eficaz, minimizando las molestias a las aves y mejorando la protección de las polladas.
Una vez detectados los nidos, se trabaja en coordinación con agricultores y cosechadores para adoptar medidas de protección, como dejar pequeñas superficies de cereal sin cosechar alrededor de estos o retrasar temporalmente la recolección.
Estas actuaciones cuentan con compensaciones económicas para los agricultores colaboradores, reconociendo así su importante papel en la conservación de la especie y favoreciendo la compatibilidad entre la actividad agraria y la protección de la biodiversidad. Además, resultan fundamentales para la supervivencia de una especie catalogada como vulnerable.
La conservación del aguilucho cenizo no solo supone proteger una especie emblemática de nuestros campos. También significa preservar un valioso aliado natural para la agricultura, ya que se alimenta de topillos, ratones y otros pequeños animales que pueden ocasionar daños en los cultivos.
Cuidar del aguilucho cenizo es apostar por la biodiversidad, por una agricultura más sostenible y por el equilibrio natural de los ecosistemas agrarios.
La colaboración entre agricultores, agentes medioambientales y técnicos de conservación demuestra que es posible compatibilizar la producción agrícola con la protección de nuestro patrimonio natural, garantizando un futuro para esta singular ave rapaz ligada a los campos cerealistas de Castilla y León.