Luz en la oscuridad
Por Mario González
Abogado Mautikoabogados
Mario González, de MaútikoAbogados, defiende en este artículo de opinión un cambio de rumbo en el Ayuntamiento de Soria que llegue a los bolsillos de los contribuyentes, de la mano de otras prioridades municipales.
Trumpetas de guerra
Luz en la oscuridad
El bueno de Carles Porta trata de poner luz en la oscuridad en su serie ‘Crímenes’ que ya va por la sexta temporada. Con ese latiguillo comienza cada capítulo en el que disecciona sucesos luctuosos acaecidos en la piel de toro.
Lo que me preocupa hoy son algunos sucesos criminales que, sin embargo, no se catalogan de crímenes. Uno de ellos, a mi juicio, es la nueva licitación del Ayuntamiento de Soria para el ‘alquiler de la iluminación navideña’ para este año y el próximo, más otro de prórroga, por friolera de 743.000 euros, más IVA, según leo en este EMS. Un crimen de lesa ciudadanía que combina, a partes iguales, la prodigalidad con el latrocinio, esto es, el desperdicio de la Hacienda Pública con la posibilidad de defraudación que cualquier contrato público lleva consigo. Lo vemos, a diario, en la prensa. La ausencia de fiscalización en las Administraciones Públicas conduce inexorablemente a la financiación ilegal de los partidos y al engorde de los manidores del gasto público (por eso siempre quieren gastar más).
En este caso, el concejal de Hacienda, Javier Muñoz, nos facilita la siguiente coartada para tan desproporcionado contrato: Soria “recibe visitantes, llena sus calles y genera actividad en sus establecimientos … No hablamos únicamente de colocar luces, sino de construir una experiencia de ciudad. La iluminación transforma nuestros espacios públicos, mejora la imagen de Soria y actúa como reclamo para que sorianos y visitantes recorran las calles, entren en los comercios, disfruten de la hostelería y prolonguen su estancia”. Nadie sensato puede estar de acuerdo con estas divinas palabras. Incluso él, se ve obligado a añadir que semejante dispendio se enmarca en una estrategia más amplia que incluye –no se rían– reclamos como el ‘Zoo de Luz’, la ‘Casa de Papá Noel’, el ‘mercado navideño’ o el ‘nacimiento de la plaza mayor’ (ese que pagamos duplicado todos los años).
Lo más cierto es que Soria, producto de la emigración generalizada provocada por mandatarios tan inútiles como los actuales, recibe muchos visitantes durante los periodos vacacionales de sorianos que viven alejados de su tierra. Sin embargo, esas visitas nada tienen que ver ni con las luces navideñas ni con el resto de mamarrachas donde malgastan el dinero de los contribuyentes. Obedecen a la nostalgia que provocó su salida o la de sus antepasados. Ítem más, la presión fiscal desproporcionada que sufrimos en Soria y su nulo desarrollo final –aquí no paran de cambiarlo todo, para que nada cambie en el fondo– hacen que esas visitas cada vez sean más cortas y esporádicas porque, además de intransitable, Soria se ha convertido en una ciudad y en una provincia muy cara y desagradable (con honrosas excepciones).
743.000 euros por aquí, 600.000 euros por allá (los de la escultura de ‘La Saca’) y otros dispendios parecidos podrían reducir la factura del agua, atemperar el IBI o resolver de una vez por todas el problema del personal del ayuntamiento. Sin embargo, se despilfarran en cosas que los contribuyentes no necesitamos para nada, que no generan nada, o muy poco, y que se hacen a la mayor gloria de unos politiquillos convertidos en bufones. Si las cosas, de verdad, se hiciesen coordinadamente con el tejido productivo y comercial de la ciudad, y con los contribuyentes, otro gallo cantaría. Bajaría la presión fiscal, bajarían los precios y la gente tendría más dinero en los bolsillos y más capacidad adquisitiva generando crecimiento y rentabilidad, amén de resultar mucho más atractivos para la gente de fuera.
Soria no necesita de más fanfarria y escaparates que, para más inri, no alcanzan a los de ninguna ciudad decente. Soria necesita una mejor gestión que haga de esta ciudad un modelo de condiciones de vida, modelo del que nos estamos alejando a pasos agigantados. Nunca podremos competir con las grandes ciudades en su propio terreno. Soria necesita luz en la oscuridad en la que nos han sumido los desmanes del gobierno municipal a base de tirar el dinero que tanto nos cuesta ganar a los sorianos. El atractivo de Soria nunca podrá estar en luces o esculturas, sino en la racionalidad de la vida sencilla, natural y pura que las grandes ciudades, con políticos tan idiotas como los nuestros, ya no pueden ofrecer. Pero si esa pureza cuesta un potosí, no lo dudes, la gente no cambiará porque las grandes ciudades ofrecen otras cosas que Soria no podrá darles nunca.
El año que viene tenemos elecciones municipales y yo te invito a reflexionar sobre todo esto y a apoyar a quienes antepongan el sentido común a todo lo demás. O recuperamos el sentido común, o Soria se va a la mierda, así de sencillo.