Las EDARES
Ángel Coronado incide en este artículo de opinión, al hilo de una denuncia formulada por ASDEN, sobre las estaciones depuradoras de aguas residuales en tres municipios de Soria y los olores que desprenden los vertidos.
Defender derechos, escuchar voces y hacer justicia
Las EDARES
Leemos en El Mirón un artículo firmado por ASDEN acerca de vertidos ilegales en ríos sorianos. (“ASDEN denuncia ola de vertidos contaminantes en ríos sorianos ante inacción de administraciones. 20 Agosto 2026”
Si a esta nuestra edad hubiese de poner nombre, La Edad de los Acrónimos no estaría nada de mal. Del acrónimo dice nuestro diccionario lo siguiente:
“Sigla cuya configuración permite su pronunciación como una palabra; p. ej., ovni: objeto volador no identificado; TIC, tecnologías de la información y la comunicación.”
Estamos asediados por los acrónimos. Padecemos un exceso de ellos. Son tan numerosos que en muchos casos hemos perdido su origen y se nos presentan incomprensibles. Y tal es la razón, según creemos, de que nos la juegan a veces.
En efecto, las EDARES son las estaciones depuradoras de aguas residuales, pero también, y de acuerdo con la definición citada, pueden ser “Las empresas dispensadoras de aguas resbaladizas”.
Estos chicos de ASDEN se refieren a las depuradoras de aguas residuales, sin duda, pero sin darse cuenta, al parecer, de que los ayuntamientos de Ágreda, El Burgo de Osma y San Pedro Manrique (citando los nombres de sus respectivos ayuntamientos por riguroso orden alfabético) entienden el mismo acrónimo pero, según opinamos, de acuerdo con la segunda acepción de las citadas.
Y la confusión puede llegar a mayores, a aguas verdaderamente mayores teniendo en cuenta la enorme cantidad de aguas resbaladizas existentes, porque tan resbaladizas son las aguas jabonosas de perfumes afrutados con pétalos de rosa como las fecales de siempre, repletas de mierda como todo el mundo sabe, e imposibles de pisar sin resbalarse, sea dicho todo ello en hipotética disculpa favorable a los citados ayuntamientos.
Y decimos esto porque solo así, o mejor dicho, porque siendo esta la forma más fácil de entender lo que los chicos de ASDEN dicen, lo hemos entendido así después de haber hecho esfuerzos por entenderlo de otra manera imposible.
De momento, y sin haber pasado más de dos o tres minutos de haber terminado de leer el artículo de los chicos de ASDEN, se nos hizo una especie de nudo en el cerebro, una forma defensiva de la víscera cerebral para evitar un maltrato que, la verdad, no se merecía. La protesta cerebral , que ya nos veía dando la lata, subió de tono al darse cuenta de nuestra intención de seguir leyendo noticias, llegando a límites intolerables no más llegar a la de tres, tras aguantar las dos primeras.
En un primer lugar, y sin creer lo que leía o sin leer lo que entendía o ya no nos acordamos bien, mientras las aguas fecales de Ágreda desbordaban la EDAR de su Ayuntamiento, éste ofrecía una completa agenda cultural para este fin de semana. Nos costaba trabajo entender la posible conjunción de los visitantes con los malos olores, pero seguimos adelante sin ese prurito por entenderlo todo, tan perfeccionista y por eso mismo tan desaconsejable a veces. Tocaba seguir con El Burgo de Osma. Un golpe brutal. El Burgo hierve en fiestas, fiestas de todo tipo, Cultura, deporte, ciencia, arte en su versión literatura, sector novela, y la devoción propia de unos ejercicios espirituales ignacianos. Ya digo. Un golpe brutal. Insoportable la coincidencia de todo eso con la cuestión fecal. Y a la de tres.
Aquí, vaya por delante una confesión. Un lapsus propio. A nadie sino a nosotros responsabilidad. Entre el mundialmente famoso paso del fuego y el día de hoy ha pasado tiempo. Nadie, lo que se dice nadie que hubiese ido a San Pedro Manrique por entonces hubiesen podido afectar los malos olores de hoy. A los malos olores se los lleva el viento de la misma manera que los trae. Un lapsus propio el hablar ahora, dos meses después, de tan desdichada conjunción. Y si lo hacemos solo es por el horror de pensar, y en eso sí hemos pensado, en el horror de pasar descalzo sobre una alfombra de ascuas en flor, cargado a las espaldas con la mochila establecida por la tradición, respirando hondo, hondo, ¡aahh! ¡oohh!, y de pronto un profundísimo y nauseabundo olor ….
Y aquí vaya por delante otra confesión. De acuerdo en que han pasado dos meses de por entonces ahora, y de acuerdo también que no existen dos mierdas ni sus correspondientes olores correspondientemente iguales…, pero seguimos pensando que: respirando hondo, hondo, ¡aahh! ¡oohh!, y de pronto un profundísimo y nauseabundo olor… Uno es que llora.
Señores ayuntamientos de Ágreda, Burgo de Osma y San Pedro Manrique, cuidadito con los acrónimos. Y un consejo, si ustedes me lo permiten, lean el artículo citado de los chicos de ASDEN.
Fdo: Ángel Coronado
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