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La caja de Pandora

Lunes, 09 Febrero 2026 08:51

Juana Largo reflexiona en este artículo de opinión en la transformación del hambre, del físico al emocional.

Nuestra vida debe estar animada, por el dominio de sí y la modestía

La caja de Pandora

De casi todo el mundo es conocido el dicho de “abrir la caja de Pandora”, que significaría “abrir la caja de todos los males” (menos el de la esperanza), tal como suponemos de la teología y mitologías griegas. Por eso nos preguntamos, en un momento histórico u otro, en un terreno o en otro, ¿qué pasa al abrir la caja de todos los truenos? ¿Qué sucede cuando se desata la jarra o la caja de este personaje antiguo en Grecia o la Hélade?

Antaño, en España era el hambre física, no como ahora que es sobre todo el hambre “emocional”. Antaño se vivía sometidos y sometidas todos y todas por el comer, el hambre más animal y la más necesaria y andaba el pueblo buscando qué comer por el Imperio, tal como nos muestra la picaresca española que sucedía en los siglos de lo denominado “Siglo de oro”, que, podía en efecto, ser un siglo muy fecundo con respecto al cultivo de la literatura y las artes. Aunque del pan directamente no era tan fecundo. Con leerse una vez el “Lazarillo de Tormes” tenemos un ejemplo del hambre, bajo los reyes que había por entonces, que dio en paradigma de las gentes de España, algo que –y esto es lo que hay que tener en cuenta- ha durado o se ha mantenido hasta hace bien pocos años.

Diríamos, para categorizar y poder tener un dibujo de ello, que el hambre ha durado hasta el principio de la Transición política española con el anterior régimen político franquista.

Ahora no es el hambre del cuerpo, sino el hambre de la mente.

Ahora es el dinero el que crea todos los males y no soluciona ninguno, ni aunque el mayor multimillonario dependa de una gran fortuna, pues, como dirían los escritores medievales anteriores al Siglo de Oro, la muerte nos acecha a todos y la muerte es la mayor democracia.

El dinero es lo que nos trae de cabeza, el pan por el que suspira tanto los que tienen poco o nada como los grandes nombres de la patria. Ahora el hambre del estómago ha pasado al hambre de lo monetizado, del llamado dinero o Capital, de tal manera que nos encontramos instituidos en medio de las guerras y campañas permanentes del Capital que son los que quieren mandar en España y que, sin embargo, como se está viendo, ha contribuido a que esa necesidad para satisfacer el hambre física, en estos momentos se ha establecido como emocional: Sin dinero no podemos vivir, dirían muchas personas, y, por eso, en gran medida, en medida de casi un cien por cien, ahora manda el dinero más que la caridad o las obras piadosas de los religiosos. Cuando se pasa del tiempo de los religiosos, llegamos al punto del dinero por el dinero, lo que nos ocasiona continuos equívocos sociales que merecen de sicólogo o afines.

El dinero llama al dinero, y los que no tienen nada, también son los llamados, el Capital es como una enorme esfera –de la cual también como de Pandora nos habla la antropología griega-, redondísima o perfecta en su composición que está, al parecer, tan bien compuesta que es imposible el asalto al dinero mucho menos por la gente humilde, que no tienen ni ese derecho.

La apertura social-capitalista del felipismo nos dio buena cuenta en qué agarrarnos para nuestros cálculos en relación al Capital; el felipismo desató las ganas del dinero, e incluso, si seguimos en línea recta, nos sentimos por entonces mejor con la dependencia de la UE, aunque ahora no sea así exactamente. Por eso que, en cuanto a ganas del dinero (¿todos millonarios? ¿sólo unos pocos?) tuvimos el modelo de la gente con el pelotazo. Eso nos desatornilló ya definitivamente.

Se nos estaban poniendo los dientes largos con la cantidad enorme de prebendas y recompensas de la economía del felipismo y la de la UE. Pero ha sido necesaria alguna que otra crisis para que nos demos cuenta que la “realidad” del dinero puede esfumarse por los aires. Nos habíamos citado todos –como se ha dicho al principio de esta Tribuna- en ser multimillonarios. Y hemos visto –como lección de la vida- que nos consideraba a todos iguales el dinero, ya no hacía falta la muerte medieval. O lo que decían hace un par de siglos del capitalismo: “El dinero no tiene amo”.  En los sitios pequeños es donde más se puede percatar uno o una de estos detalles, es donde más expuesto se anda con respecto a las epopeyas dinerarias de la gente, porque en los sitios grandes pasas más desapercibido. Pero todos hemos soñado alguna vez con ELDORADO.

   Ahora hay crisis del sistema o de los sistemas entrelazados que componen el sistema cuasi universal. No nos resignamos a ser lisa y llanamente fracasados, porque hay pescadores en los márgenes del río donde todos pescamos. Todos estamos a pescar y a río revuelto, ganancia de pescadores.

   Nos inventamos, para no sufrir, nos inventamos excusas: si Soria, si el deporte, si la gastronomía, si la cultura, si las fiestas. ¡Mitos!... Pero el Capital los deshace todos, con su monotonía en la acumulación de la cual solo unos pocos se llevan la tajada. Por lo cual entramos en crisis y en sufrimiento.

Los pescadores están al tanto: cada vez ponen más cebo en el anzuelo. Luego, algunos pican, otros no. Todos quisiéramos llegar a coger el cebo con nuestra boca. Y nos vemos en estas. Los pescadores tiran de la caña y cada vez sacan más peces. Los grupos ultras se van resucitando y recreando continuamente y esperando. Al final seremos todos capitalistas. El hambre, para nosotros, se acabará. Y no tendremos que rompernos más el cráneo en nuestras luchas con el Dinero. Los grupos ultras tienen plantillas económico-sociales para arreglarnos los problemas propios locales de todas partes.

De momento nos damos de bofetadas unos a otros. La ley del neo-darwinismo impera. Votamos Orden y Autoridad. Es un defecto no ver que el modelo de vida son las razas. Esto viene de antiguo, pero se puede resucitar, aunque manejemos aparatos de informática y alta tecnología, el aprendizaje de los objetos modernos, no quita la falta de aprendizaje para la convivencia… ¡El comunismo a la mierda! ¡La cooperación y la solidaridad a la mierda, igualmente! Los partidos ultras como los de España, por ejemplo, lo tienen claro. Cada uno o cada una es lo que es (aforismo antiguo). Por fin, en medio de la barbarie, hemos despertado.

Fdo: Juana Largo

 

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