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Fiestas (Del mito a la sensación)

Martes, 14 Abril 2026 08:42

Juana Largo reflexiona en este artículo de opinión sobre la conformación del mito y como evoluciona en los tiempos actuales hacia un mundo de sensaciones, también en las fiestas de San Juan.

El valor constructivo de nuestros pasos; no está en perderlo todo con la guerra, sino en ganarlo con la paz

Fiestas (Del mito a la sensación)

Hablar, como vamos a hacer ahora, de los recursos y métodos para, en los tiempos que corren, sobre todo en estos últimos tiempos de estos años pasados, no aburrirse, me parece idóneo en una era “Post-Schopenhaueriana”, dado que hemos visto desplegarse sobre los ciudadanos el mastodonte de los medios de comunicación de masas con el despliegue de artillería de los supuestos adelantos tecnológicos, y resulta un tanto difícil hablar –o escribir- de ello dado que los tiempos mutan de una forma veloz y acelerada que nos deja descolocadas a muchas personas aunque también es cierto que se puedan dar comentarios a propósito sobre esta serie de fenómenos, sobre todo uno que nombraremos más delante de esta Tribuna de El Mirón de Soria.

 Por eso hay que comunicar lo primero lo contrario a ese no aburrimiento, que serían los métodos para aburrirse y de los que las generaciones jóvenes ahora quieren huir. He aquí que traigamos a estas líneas el conocimiento principal de lo que es el “pragmatismo” en el sentido de una idea de la vida que han adoptado algunos países.

El pragmatismo, del cual ha sido el mayor emblema el capitalismo económico de los USA y nos remitimos a Occidente, el pragmatismo, tiene hijos bastardos que luego le salen ranas, porque deforman tanto la imagen del sistema económico de Occidente que puede salir algo así como el utilitarismo, que se une al pragmatismo, para defecto del sistema. De él puede venir luego algo así como el sensacionalismo, que es una vía de escape de ese pragmatismo en el cual siempre hay que “hacer” aunque sea el hacer por hacer, ante lo cual los hijos que tiene llegan a mostrar la cara que tienen de seguir filosofías que tratan de huir de lo que les ha hecho o les han pretendido hacer sus sucesores. 

El trabajo de esa forma de ver las cosas, tan anglosajona, ha llevado por ejemplo a que las capas más sensibles de las generaciones, nos salgan luego con el “amour fou” o incluso, el “amor ciego” de los jóvenes tal como el personaje James Dean en el film “Gigante”, pongamos, se toman la vida de otra manera más rebelde en la que se destaca la búsqueda del mero placer en la realidad que les circunda, contando con todo, sobre todo con las tecnologías y contando con lo moderno. Pero un modernismo bastante desaliñado ya, y del cual su fundamento ha sido tambaleado por estas nuevas generaciones y del cual las nuevas corrientes sociológicas, tratan de echar fuera de la casa de lo conocido como “postmodernidad” anulando los privilegios que tenía el modernismo con sus elementos de apuntalamiento de la razón en algo absoluto, mostrándose ahora que era un “sin-fundamento”. 

Es decir, los años de racionalismo y de ilustración así como de un supuesto progreso universalizable, se han escindido en dos corrientes, la de los que quieren mantener ese régimen relativamente antiguo que era la modernidad, y el de los que quieren acabar con una razón que de tanto crecer se alzaba sobre todas las incardinaciones de la vida, tanto económica como social como epistemológica, que llevaban al abuso, convirtiéndose en una razón que era monstruosa, tal como nos dijo Goya con “El sueño de la razón produce monstruos”. Ahora nos gustaría hablar a muchas personas de nuestra propia mismidad que no le tendríamos que agradecer a los modernos, pues desearíamos algo que dé sentido al discurso postmodernista, aunque sea un múltiple discurso, pero ya no ligado a lo universal. A no ser lo universal sino un recipiente en el que caben diversos otros universales que quieren su vida particular por, o en vez de, un solo monolitismo de lo clásico moderno. Pero vayamos al quid de la cuestión. Por eso es bueno decir dos palabras sobre lo que son los mitos: algo, una historia, un cuento o un relato, y podríamos hablar de los “grandes relatos” de la humanidad, aunque metido en comunidades determinadas, que, en este mundo desorientado, nos da una explicación de la vida y nos hace sostenernos con elementos simbólicos y que forma parte del alma de un pueblo. 

Al principio de los tiempos son orales, luego se van extendiendo en escritos y documentos que sirven para lo mismo que decíamos, explicación y moralidad, esa es la razón de que, de importantes que son, nos agarremos a ellos cuando vivimos en una comunidad. Otra cosa es lo que dicen algunos analistas que rebajan los mitos al nivel más primitivo como si, en este aspecto, hubiera cambiado siempre mucho el mundo. Ahora mismo, con los mass-media y la globalización parece el momento de decir que el mundo ha cambiado y que nos atañe en su vivencia, aunque el mundo se haya convertido en una Torre de Babel, mas esto es falso, el mundo sigue girando con sus comunidades –que, en este caso, no son sociedades, eso pertenece a la Modernidad-. 

El mundo sigue girando y cada una o cada uno se adhiere a los cuentos y relatos, los grandes relatos que han llegado hasta nuestros días, y que son tomados por las comunidades de personas si no como una cuestión real, algo que, universalizado perdería su vigor local y por lo tanto su fundamento, al menos una cuestión simbólica y estructuradora de esa comunidad en la cual, desde los longevos tiempos antiguos tenían una indicación para los miembros de una comunidad, o, en todo caso, y algo en lo que hay que incidir: trascendencia moral. 

La antigua cuestión del racionalismo, por mucho que dijeran que su gran orientador fuera Descartes, se torna imposible con relación al mito. Otra cosa es que no se pierda el fundamento del mito en dos aspectos como son los mitos anteriores a nuestro tiempo, tal como en nuestra Soria tenemos el mito de lo cristiano –para muchas personas una verdadera religión que las acoge- y el mito de tipo oriental como puede ser el hecho de que exista el mito cristiano junto al naturalismo de costumbres ancestrales, el sol, el toro, el vino y las gentes que creen vivir en una situación meramente pagana cuando no es así, sino deudora de la Iglesia y de la historia, en este caso el poder del Común enfrentándose al poder coercitivo de regidores de un Estado. Así es como se reivindica el mito. 

En el mito, éste funcionaba como escuela real de vida y como sentido. En este caso es decir que la bio-historia, es lo que ha hecho que ese relato se mantenga, moral más alta para el pueblo que lo mantiene no existe. Y por esto llegamos a otro punto: el de la supuesta anulación del sentido moderno, sobre todo en ciudades o pueblos en los que se vive el antropocentrismo y se excluye lo foráneo que no pertenece al hecho de esa moralidad que pertenece al grupo de primero la tribu con sus indígenas y luego lo urbano, cuando se cambia de tercio en la civilidad, cuando hay que hablar de “ciudadanos” en vez de vecinos.

No cabe duda de que el relato se ve torpedeado por otro relato como es de la modernidad en el cual, de existir la versión del mito, éste se anularía, pero así andamos en todo el orbe. De hecho, en la actualidad, Soria lucha contra los reveses que quieren romper su tradición, aunque sabemos que toda la nueva versión que nos viene de nuestra comunidad en fiestas y bautizada por las santas y los santos, no infringe la convivencia en el lugar. Pues no podemos ser a-históricos. 

La tecnología y las revoluciones industriales inciden en el mito. La población se mantiene a caballo no solo en los animales caballos, hacen falta nuevos vehículos, este es un hecho que, por sí mismo puede alterar las fiestas. Y lo que queríamos era llegar a no a las esencias, que en el mundo de la gente mayor puede existir, con su discurso del mito que es moral, a lo que queríamos llegar es a la nueva conciencia de los sujetos de esa comunidad.  Si para las nuevas subjetividades no prima ya el discurso del mito, en lo que tiene de moral, funcionan otras instancias, como son la de los desarrollos de revoluciones industriales que hemos nombrado. Los medios de comunicación de masas a poco que se esté expuesta o expuesto al aire, no dejan de infundirnos nuevas propiedades. Ahora hasta disponemos de medios de comunicación como televisiones o prensa que le confieren otra particularidad a las fiestas, del mismo modo que el mismísimo urbanismo.

No se puede combatir con tamaños gigantes, además sabiendo que no somos un Estado propio o una Comuna, sino una entidad provincial con sus costumbres convertidas en fiestas, y esta es la única transgresión que se concede en un racionalismo que se impuso en el mundo, que dio en algunos casos en un pragmatismo que negaba todo valor de dispendio de las fiestas. Y esta es la realidad que no nos cuentan los grandes relatos de los mitos, pero que es difícil de hacerse coherente en sus principios de comunidad que, además es precaria y subsidiaria. Podemos tener el mejor mito del mundo, pero no se puede llevar a cabo más que con comunidades afines, y en esta polémica estamos, cuando la realidad es tozuda e incluso tiene razón.

Ah, pero decíamos de la salida del pragmatismo y de la modernidad con todos sus elementos que nos conciernen,  y no nos olvidamos de las reglas de juego de nuestras fiestas, aunque deberían adaptarse o remodelarse todavía en algunos aspectos. Decíamos del escape que constriñe por ejemplo, a los que más, a los jóvenes, y ellos ya no necesitan el recurso moral del “gran relato” sino que ahora viven. Ahora es la “sensación” lo que se lleva, no exactamente el sentimiento sino la “sensación”, como en los mass-media, todo globalizado ya. Tenemos el ejemplo de La Saca. Ahora cantidad enorme de gente muestra su gusto sobre tal trámite ritológico y se afirma que el momento más “cool” es cuando, tras los cohetes, en Valonsadero, se da la salida, que dura instantes, de los novillos de Valonsadero. Y así podemos juzgar las fiestas en relación a los instantes, a la sensación de nuestros medios de comunicación en crearnos sensaciones que. al final, es una industria de las sensaciones. Estamos pues en la cuestión o el punto de hacer valer nuestras fiestas.

 Ahora hay que elegir jurados, en este mes de abril, y luego lo primero, en el domingo de mayo, el Catapán. Y entramos en fiestas… Por eso que más que un simple “selfi” es lo que vale San Juan.

 Fdo: Juana Largo 

  

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