El cuerpo es para quien se lo trabaja
Juana Largo defiende en este artículo de opinión la lbiertad de decidir qué hacer cada uno con su cuerpo, en una sociedad que se dice tolerante pero que sigue siendo autoritaria en esta materia.
Debemos sanar los males; con un buen uso del corazón
El cuerpo es para quien se lo trabaja
Ahora que nos encontramos en otro mayo que coincide en fecha con el del 68, cuando los participantes, años después, lo atacaban (véase Bernard-Henri Lévy), queriendo deshacerse de tal herencia cultural y política, asqueados de las propuestas socialistas que les comprometían como burgueses y llegando a defender luego esa misma burguesía cuando en el mayo francés protestaban contra el Capital y osaban hablar a favor de la poesía y de la imaginación al poder.
Ahora que el desencanto que nos han transmitido aquellos protestantes no dándose cuenta de que después de celebrado en gran fiesta el mayo del 68, la gente seguía existiendo y las generaciones de juventudes diversas seguían pidiéndole una razón revolucionaria y justa al mundo, ahora, decimos, se puede hablar no solo de lo woke sino también de preguntarnos las famosas preguntas kantianas de un filósofo fundamental (de dónde venimos, quiénes somos, adónde vamos).
Ahora es el momento de expresar nuestro rechazo ante semejantes “representantes”, porque nos han creado la amenaza actual que tenemos de la llegada del fascismo.
Que el mundo es de locos, ya lo decía Wilhelm Reich en el siglo XX, lo que le costó a él la locura de morir de forma bastante degradante la vida en una ruinosa cárcel de los USA en la que no debió haber parado nunca y en la que, con la supuesta libertad y con el supuesto amor a la libertad de los estadounidenses, las autoridades, decimos, maltrataban a los innovadores sociales que, huyendo de la guerra de Europa paraban por aquellos lares y se creían estar en el Reino de Jauja cuando era una democracia de lo más oscura, tétrica y siniestra de las que ha habido –y hay- en el mundo entero.
Podemos pasar del ideal comunista de que “la tierra es para quien la trabaja”, fácilmente comprensible hace ya muchos años y que sigue siendo un lema para alguna juventud todavía y cuando ahora, siguiendo enseñanzas de Reich y de Foucault, interrogamos al lema del cuerpo, es decir preguntarnos –aunque ya sabemos la respuesta de algunos fachas- sobre nuestro cuerpo y si nuestro cuerpo lo conocemos y comprendemos sus caracteres y nuestras necesidades.
Por ejemplo, si se quiere ser trans, no sé por qué en sitios oficiales de Soria, aconsejados por profundas autoridades del tiempo de las cavernas en nuestros días, niegan tal libertad.
El caso es negar la libertad. Esto debe dar un gusto especial o extraordinario a algunos oficiales de los que hablamos, que se deben solazar en la represión del cuerpo de cada uno para querer adaptar todos los cuerpos al nivel de la igualdad y de la uniformidad como buenos seguidores estos oficiales de tiempos pasados de lo más cutre que nos recuerdan sobre todo a Torquemada o a los conquistadores españoles en América, tema que nos ofusca en estos días, y cuando se considera al Estado no un poder democrático, sino autoritario de hierro como en los tiempos más sangrientos de la historia de la humanidad.
Al final es todo educación, no de la de aprenderse de carrerilla los reyes godos de España, pero sí de aprenderse los modales y las conductas y los tics del peor franquismo e incorporarlo, acaso con una conducta de funcionaria o funcionario al nivel de trato con el público, que, como sabemos es muy diverso.
Luego casi todo el mundo dice que “cada uno hace lo que quiere con su cuerpo”, y ese es un aserto de una supuesta convicción de que en Spain, existe la libertad verdadera y la tenemos garantizada, cuando no es realmente así.
No será, desde luego el anhelo de un joven trans que sea proveniente de una familia de postín y tarjetas Visa, igual ese anhelo a un joven de una familia humilde con la que se ceban inmediatamente los poderes públicos como sucedía en el tiempo anterior a lo que ahora llamamos “democracia” y que sigue actuando siempre a favor de los ricos y de los burgueses, aunque tengan sus rarezas, o precisamente por eso, por ser burgueses y tener rarezas, son consentidos en sus propuestas y son admitidos y perdonados cuando, pongamos, un joven de una “buena” familia le declara un día a su familia que quiere ser trans…
Esto no lo podrá hacer el joven de procedencia humilde porque los funcionarios del Estado o de la Junta no admiten ni que respire ese joven de extracto humilde y pretenden adjudicarle todas las negaciones de libertad, pues ocurriría que “no se puede dar libertad o licencia a los criados dado que estos deben estar por norma abajo, incluso para estos menesteres de lo que ese criado hace en su cama”.
Ya podréis estar contentos, por ejemplo con la Ley Trans, aquellos machos alfa que en el recreo de las tabernas mostraban su rechazo a la libertad y “al hacer lo que a cada ciudadano le diera la gana”, ya podréis estar satisfechos, ahora os toca a vosotros desarrollar vuestra libertad en los lugares de predominio macho en los que estéis, porque nunca habéis abjurado de la “costumbre” de las Inquisiciones y el poder autoritario y salvaje de lo que vino hasta el año 75
Y no es que os lo diga yo, ya os la ha dicho la cultura tolerante, al menos en teoría, de numerosos artistas y sabios que se han mostrado tolerantes ante las libertades de progreso moral, cuando aquel del cual no vienen más que intolerancias, anti-comunista sin duda, sobre todo anti-comunista y anti-feminista, nos dice que no osemos abrir la boca, pero que, como somos seguidores en esto, de Quevedo, “no hemos de callar ni aunque aviséis miedo”. Parece mentira que tengamos un gobierno socialista.
Fdo: Juana Largo