Arte sanjuanero. Los misterios del Santo Rosario
Leonor del Río remite esta carta al director sobre la estatua que el Ayuntamiento de Soria quiere dedicar al festejo sanjuanero de La Saca.
Forjar un porvenir armónico; será un modo de vivir bien
Arte sanjuanero. Los misterios del Santo Rosario
Hay que aplaudir el acertado artículo de Ricardo Mínguez que han publicado El Mirón y El Heraldo de Soria los pasados 12 y 27 de abril sobre la contratación de una escultura monumental que eleve a la gloria la hermosa fiesta de La Saca. Me atrevo a decir que la más preciosa jornada de las fiestas sorianas.
Dolorosos. La coronación de espinas. Será opinable lo procedente o no de la decisión de acometer la construcción de una gran escultura sobre ese motivo. Su oportunidad, su elevado coste, su prevista ubicación en el paseo del Espolón. Pero lo que no es opinable es la aparente chorizada (así se decía en mis años mozos) del Alcalde Martínez, que se despide saltándose la Ley y el más elemental sentido común para favorecer a un escultor soriano (ya agraciado insistentemente por el Ayuntamiento con la compra de sus esculturas) y a dos colaboradores de pacotilla. A propósito, me dice persona bien informada, que el maldito cangrejo (no conozco a nadie que aplauda su colocación) no es obra del escultor González, sino del alevín Antón. Del segundo colaborador solamente es conocida su afición musical, amén de su apellido, de positivo recuerdo para muchos sorianos.
Luminosos. El Anuncio del Reino. Son contundentes los argumentos expuestos en su artículo por Ricardo Mínguez. Violación de la Ley de contratos y amiguismo descarado en la adjudicación del contrato, y necesidad, sí, necesidad por el honor de la capital, de convocar un concurso, sea de ideas o de proyectos, abierto a cuantos escultores deseen aportar su arte o, al menos, con invitación a los más destacados artistas en el ámbito nacional. Esto último sería la única garantía de que los 600.000 euros comprometidos, o la cifra que finalmente se aprobara, estarían bien empleados para dotar a Soria, a su espacio público, de una auténtica obra de arte. Lo contrario puede significar, además del descrédito para los políticos implicados, un permanente ridículo de la ciudad ante propios y extraños. El motivo elegido y expuesto en maqueta es ya de por sí una verdadera paletada falta de imaginación; una cosa son los novillos coprotagonistas del festejo, y otra bien distinta un gran grupo escultórico con unos pobres novillitos que más bien sugerirán corderos. ¿O será una Saca con miuras en miniatura? No, por favor.
Gloriosos. La Venida del Espíritu Santo. No pueden llenar la ciudad de esculturas de un mismo autor. Ni aunque pudieran calificarse de magníficas. Para eso tendría que ser un nuevo Miguel Ángel. No nos lleve al ridículo, nuevo y flamante Alcalde. Bien es verdad que algo aprovechable ha aportado el escultor González. En mi opinión, en positivo su obra homenaje a Dionisio Ridruejo con motivo del soneto a los Arcos de San Juan de Duero (por cierto, pésimamente ubicada; ¿por qué no está en la explanada delante de los Arcos?); pero en negativo las dos birrias de Leonor y Antonio Machado (¿no merece Machado una importante escultura-monumento que sea tarjeta de presentación de Soria como “su ciudad”? Más necesaria que la ya decidida de La Saca, creo yo, pero también más difícil de acertar).
Gozosos. La Visitación. Con ese motivo creo que los ciudadanos, los vecinos sorianos deberíamos manifestar nuestra oposición al sistema seguido por el Ayuntamiento y la exigencia de que se establezca un sistema de concurrencia de ofertas/ideas de los mejores escultores del país. Particularmente lo expreso con esta carta, y sugiero que cuantas más cartas se reciban en los medios criticando este abuso mayor será la probabilidad de que el Ayuntamiento se lo piense dos veces. Bienvenidos serán cuantos quieran acompañarme con sus cartas en tan necesaria queja.
Fdo: Leonor del Río