La Casa de la Madera alberga exposición "Vida, Origen, naturaleza y cuerpo"
La Casa de la Madera, en la burgalesa Revenga, albergará entre el 14 de julio y el 30 de agosto la exposición “Vida, Origen, naturaleza y cuerpo”, s una muestra fotográfica de Fernando Marcos, natural de Venezuela con ascendencia serrana (Palacios de la Sierra).
Este artista de la luz ha construido una trayectoria de más de 25 años como fotógrafo de artes escénicas.
Fue el ojo que inmortalizó a la Compañía Nacional de Danza durante doce años bajo la dirección de Nacho Duato, y su mirada ha recorrido teatros como el de la Zarzuela en Madrid, el Ballet Nacional de España, la Orquesta y Coros Nacionales de España o el Staatsballett de Berlín.
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Por un lado, una selección de su proyecto "Vida, Origen y Multiverso" , un viaje fotográfico a los paisajes más extremos del planeta en busca de las claves del origen de la vida.
Y por otro, una pequeña muestra de su obra más personal, donde la danza y la naturaleza se funden en imágenes de gran sensibilidad.
Nacido en Venezuela de padres serranos (Palacios de la Sierra), este artista de la luz ha construido una trayectoria de más de 25 años que camina con la misma soltura por los escenarios del mundo que por los paisajes más inhóspitos del planeta.
Su nombre es sinónimo de excelencia en la fotografía escénica: durante doce años fue el ojo que inmortalizó a la Compañía Nacional de Danza bajo la dirección de Nacho Duato, convirtiéndose en testigo privilegiado de los ensayos, las coreografías y la intimidad de los bailarines.
Su mirada ha recorrido también teatros como el de la Zarzuela en Madrid, donde retrató la temporada lírica bajo la dirección de Paolo Pinamonti, y el Staatsballett de Berlín, nuevamente junto a Nacho Duato, así como el Ballet Nacional de España y la Orquesta y Coros Nacionales de España.
Su archivo, que atesora trabajos de más de un centenar de compañías internacionales, le valió en 2002 el prestigioso World Press Photo en la categoría de «Arte», un reconocimiento que consolidó su nombre en el panorama internacional.
Su obra escénica ha sido expuesta en la Galería EFTI, Casa de Vacas, el Hotel Palace durante PhotoEspaña 2011, la Sala Loewe, PHE 2025 en La Abadía y proyectadas en el Museo Guggenheim de Nueva York, además de publicarse en medios de todo el mundo.
Pero detrás del fotógrafo de escena hay un apasionado de los procesos analógicos y de la fotografía del siglo XIX, un experto en revelados y positivados que domina los secretos de la imagen fotoquímica, y un explorador incansable de las paradojas visuales y el conocimiento científico.
Esa doble alma —la del artista que domina la técnica y la del pensador que indaga en los misterios del cosmos— encuentra su máxima expresión en "Vida, Origen y Multiverso" , un proyecto nacido en 2009 y fraguado en expediciones a los rincones más extremos de la Tierra.
En octubre y noviembre de 2012 viajó al Desierto de Atacama, en Chile, el lugar más árido del planeta.
Allí, en sus salares hipersalinos, convivió con bacterias halófilas extremas, organismos capaces de sobrevivir a la radiación letal, a la desecación absoluta y a concentraciones de sal que aniquilarían cualquier otra forma de vida.
Las costras de bórax y litio, las geometrías hexagonales dibujadas por la evaporación y el volcán Chagnantor como testigo se convirtieron en el escenario de unas imágenes que son ciencia pura y poesía visual.
Frente a este paisaje, la planicie de Chajnantor alberga el observatorio ALMA, que escruta el cielo en busca de los secretos del universo, estableciendo un diálogo entre el suelo extremo y el cosmos profundo.
El viaje continuó en Río Tinto (España), un río de aguas rojas con un pH similar al del vinagre, cargado de metales pesados.
Allí, las bacterias acidófilas oxidan el hierro para obtener energía, recreando las condiciones químicas de los océanos primitivos de la Tierra y ofreciendo un análogo perfecto de lo que pudo haber sido el ambiente donde surgió la vida.
Estos microorganismos, que prosperan en un entorno que sería letal para la mayoría de los seres vivos, nos hablan de la resiliencia de la vida y de su capacidad para adaptarse
a los extremos.
Y en Islandia, el hielo y el fuego albergan formas de vida que evocan las lunas heladas de Júpiter, cerrando un viaje que nos lleva desde los confines de la Tierra hasta los límites del sistema solar.
En todos estos paisajes, el artista emplea los espejos como metáfora del Multiverso: fragmentos de realidad que se reflejan y se fusionan, creando paradojas visuales que desafían nuestra percepción, como si otras realidades paralelas se asomaran a nuestras retinas.
Miembro de la Academia Española de las Artes Escénicas y colaborador de la Filmoteca Nacional, Marcos Ibáñez compagina su labor artística con una intensa vocación docente que le ha llevado a impartir clases y talleres durante más de veinte años, compartiendo su conocimiento sobre iluminación, composición y fotografía analógica en la escuela EFTI durante más de 15 años.
Actualmente, imparte talleres en Leica Akademie, en otras instituciones y dirige Pixel de Plata Club, una innovadora propuesta que combina la fotografía, el arte, la gastronomía y la amistad.