Noviercas suena a jazz con Nadir, su nuevo vecino
Muchas personas se enfrentan cada día en las grandes ciudades de pasar del ruido a una vida más libre, real y conectadas con el campo. Pero no son muchas las que terminan dando el salto. Una de ellas ha sido un músico y su pareja, que han elegido Noviercas como destino.
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Una de ellas ha sido el músico Nadir Ibarra, que ha cambiado, junto con su pareja, el populoso barrio madrileño de La Latina, por el paisaje y el paisanaje de Noviercas.
Demasiado estrés, padecer largos atascos, falta de vida saludable, elevado precio de la vivienda, añoranza de volver a las raíces familiares… La decisión de cada persona puede venir de distintas razones, pero el fin siempre es el mismo: alcanzar la calidad de vida deseada.
Nadir, músico profesional de sesión con mención en saxofón, lleva desde enero en Noviercas donde ha ganado espacio y naturaleza, tranquilidad y calidad de vida y comunidad y vecindario amigable.
Antes de conocer Noviercas residió en Cantabria durante una década, pero tuvo que hacer las maletas a la capital de España por trabajo, llamado por artistas como Carlos Baute o musicales como Grease. Antes había viajado por Sudamérica con diferentes grupos y, con 27 años, se le planteó la posibilidad de cruzar el Atlántico con destino a España. Le ofrecieron un contrato decidió dar el salto hasta Cantabria.
Versátil en cuanto a estilos a tocar, he acompañado a artistas tales como Luisito Carrión, Cano Estremera, Ginno Vanelli, entre otros y, desde niño, en su Chile natal, ha tenido como compañero a la música.
Nadir decidió dar un cambio a su vida y surgió la posibilidad de residir en Noviercas. Llegó un momento en el que estudió dar un giro y, con su pareja, bióloga de profesión, decidió cambiar Madrid por Noviercas.
Actualmente realiza arreglos musicales para una banda francesa que ha grabado en el famoso estudio de Los Beatles. En Noviercas asegura que ya ha grabado discos, en un estudio adaptado.
El cambio de aires se planteó a través de un grupo de jóvenes de Noviercas a los que conoció en una actividad de agricultura regenerativa. Dos o tres meses después, uno de los jóvenes, Luis, le comentó que había una casa disponible en Noviercas. Fueron a verla y el cambio, según sus palabras, fue tremendo.
Han arreglado la casa durante los últimos meses y el cambio ha merecido la pena, también para el bolsillo. En Madrid tenía que pagar su piso y además un local de ensayo o grabación. El cambio de residencia ha reducido el gasto de forma notable.
Nadir, que está estudiando el Superior de Jazz en Pamplona, ha convertido a Noviercas en su centro de operaciones. Desde la Villa del Moncayo se desplaza allá donde le demanden su música.
“En Madrid hay demasiada locura, todo el mundo va demasiado deprisa. El cambio me ha venido superbién. Era el momento”, ha resumido.
Noviercas ha sumado dos vecinos y mucha música. (nadiribarra@gmail.com)