Joaquín de Eleta protagoniza esta tarde los actos de los Cursos de Verano
La figura de Joaquín de Eleta, “un burgense en la corte de Carlos III”, será la protagonista del ciclo “La villa de El Burgo de Osma y sus obispos”, con motivo de los 925 años de su fundación, que correrá a cargo de Jesús Alonso.
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Eleta (1707-1788) fue el personaje nacido en El Burgo políticamente más influyente de toda la historia hasta ese momento y el único natural de la villa episcopal que llegó a ser obispo de la diócesis de Osma.
Su controvertida figura, sometida a las tensiones y polémicas del momento, fue fundamental para la ampliación de la cabecera de la Catedral y la consiguiente renovación urbanística acometida en la villa episcopal, con la construcción de la nueva plaza Mayor, hasta el punto de que él mismo costeó tres casas de la plaza.
Su influjo fue decisivo para que Carlos III asumiera la titularidad de la capilla de Palafox y para la edificación del Real Hospicio.
Además, Eleta directamente sufragó la ampliación del hospital de San Agustín y la edificación del Seminario Diocesano que, como demostró en su día Jesús Alonso, fue proyectado por el arquitecto Luis Bernasconi y no por Francesco Sabatini.
A lo largo de su trayectoria vital, según iba siendo requerido a cargos relevantes, el Ayuntamiento de su villa natal mostró a Eleta su estima y consideración.
La primera noticia documental que se guarda en El Burgo de Osma haciendo referencia a Joaquín de Eleta, excluida, claro está, la partida de su bautismo, aparece en el acuerdo del Ayuntamiento del 19 de diciembre de 1760, en el que se hizo presente “que, según las noticias de la Corte, parecía no haber duda que el rey nuestro señor se había servido de elegir por su confesor al reverendísimo padre fray Joaquín de Osma, hijo nativo de esta villa”.
Desde entonces, todas las valoraciones, tanto procedentes de fuentes civiles como eclesiásticas, no pueden ser más elogiosas hacia su persona, conscientes de la influencia decisiva que podría tener, como en efecto tuvo, en la mejora de El Burgo de Osma en el último tercio del siglo XVIII.
Además del reconocimiento institucional, fueron frecuentes los festejos y regocijos populares celebrados en su villa cuando la visitaba y cada vez se tenían noticias favorables suyas, como cuando fue nombrado inquisidor de la Suprema, arzobispo de Tebas u obispo de Osma, o al ser reconocido como promotor en la causa de beatificación del venerable Palafox, de la restitución de la Universidad o por las donaciones en metálico y con obras como las ya citadas.
En 1900, el Ayuntamiento puso el nombre de Joaquín de Eleta a la antigua calle de los Arcedianos, en homenaje no sólo por los cargos que ocupó, por el poder y la capacidad de influencia que tuvo en sus manos, sino porque deseó utilizar esa capacidad de influencia en beneficio de su villa natal de El Burgo de Osma que, según sus propias palabras, le dio suelo para nacer, rudimentos para instruir su niñez y buenas direcciones para gobernar su juventud.
Jesús Alonso Romero es doctor en Historia del Arte y licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, grados en los que obtuvo la máxima calificación de “cum laude por unanimidad”.
Es autor de 26 libros y de numerosísimos artículos.
Entre las aportaciones de algunas de estas publicaciones destacan el descubrimiento de autorías significativas de arquitectos que proyectaron emblemáticos edificios y de artistas y artífices desconocidos hasta entonces. Novedoso fue, igualmente, en su momento, el modo de afrontar el estudio integral de la historia urbana, cuya metodología ha servido de modelo para investigaciones y publicaciones que han tratado el urbanismo de pequeñas y medianas ciudades.
Ha dirigido cursos y simposios, comisariado varias exposiciones, pronunciado más de dos centenares de conferencias e intervenido en jornadas y congresos en diversas ciudades de Europa.