El 80 por ciento de los castellanoleoneses picotea entre horas, según estudio
Ocho de cada diez castellano leoneses admite que picotea entre horas, una práctica ya consolidada que refleja un cambio en el patrón tradicional de alimentación que sustituye las comidas principales por un consumo más frecuente de pequeñas porciones.
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Así lo recoge el estudio ‘Generación Snack’, realizado por Snack’In For You entre más de 2.000 españoles con motivo del Día Mundial del Aperitivo, que se celebra cada 19 de septiembre, con el objetivo de profundizar en el rol del picoteo en la alimentación y la integración del snack en los hábitos de consumo.
En este punto, el estudio apunta a que un 40 por ciento de los jóvenes de entre 18-24 años picotea entre horas varias veces al día, frente a sólo un 15 por ciento de los mayores de 65 años.
Esta brecha refleja cómo las generaciones más jóvenes priorizan la flexibilidad de comer pequeñas porciones dónde y cuándo quieran, sin depender de horarios o de una planificación.
“El picoteo ha dejado de ser una práctica ocasional para convertirse en una parte más de nuestra rutina. Cada vez son menos quienes se mantienen fieles al esquema tradicional de comidas y se extiende un modo de alimentarse más flexible, que trata de adaptarse a los ritmos acelerados actuales”, ha resaltado María Suárez, marketing manager de Snacks de Sigma.
De acuerdo con el informe ‘Generación Snack’, el 33 por ciento de los castellanomanchegos se decanta por snacks dulces o salados, mientras que, en segundo lugar, optan por aperitivos que consideran saludables (18%), siendo esta segunda opción la más elegida por quienes prefieren un consumo más planificado y consciente.
“En un contexto de hábitos de vida cambiantes, los consumidores buscan propuestas de snacks equilibrados sin renunciar al sabor ni a los valores nutricionales”, afirma María Suárez, marketing manager de Snacks de Sigma.
La frecuencia del picoteo por regiones
El estudio de Snack’In For you evidencia la existencia de ciertas diferencias entre regiones, siendo los castellanoleoneses y riojanos los que picotean con mayor frecuencia -uno de cada tres admite que lo hace varias veces al día, respectivamente-, mientras que los cántabros son los más reacios a la snackificación: un 46 por ciento afirma no comer entre horas nunca o casi nunca.
Según el estudio, la mayor integración del snack en la rutina diaria también está impulsando la búsqueda de aperitivos con aportes nutricionales concretos, entre ellos la proteína, que gana relevancia como uno de los componentes mejor valorados a la hora de elegir un snack.
En concreto, un 63% de los castellanoleoneses ya considera que la proteína es relevante en la dieta de todas las personas, y sólo el 16% - en comparación con el 14% de la media nacional- sigue vinculando su consumo a las necesidades nutricionales de los deportistas.
Además de la presencia de proteína como factor de elección de un snack o aperitivo, los castellanoleoneses, en línea con la tendencia nacional, siguen valorando el sabor (55%), que sea natural o sin aditivos (33%), que sea saciante (18%) o que tenga pocas calorías (24%), plasmando en la forma de comer snacks los nuevos hábitos de alimentación que implican cuidarse más y que ya estaban presentes en la elección de las comidas principales.
En este sentido, los aragoneses (78%) son los que más valor conceden a la proteína como un componente de los alimentos del que se pueden beneficiar todas las personas, independientemente de su edad, 18 puntos porcentuales más que gallegos y valencianos (62%).
La mañana, el mejor momento snacking
A la hora de elegir el momento para tomar un snack saludable, el informe “Generación snack” desvela que casi un tercio de los castellanoleoneses (30%) se decanta por la media mañana -cuando está trabajando o estudiando-, como forma de hacer una pausa para mantenerse con energía hasta la siguiente comida principal. A continuación, le sigue la merienda (30%).
“Esta evolución de los hábitos de consumo refleja una transformación en la forma de entender el picoteo que, lejos de considerarse una práctica ocasional o improvisada, ya es una parte cada vez más integrada en nuestra dieta”, ha señalado Suárez.
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