El 75 por ciento de jóvenes con discapacidad no confía en independizarse antes de los 35 años
El 75 por ciento de los jóvenes con discapacidad no confía en poder independizarse antes de los 35 años. El desempleo y el coste de la vivienda son sus principales obstáculos
En el marco del 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud, el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, con el apoyo de Wärtsilä, presenta la decimoprimera edición del informe Jóvenes con discapacidad, motor de futuro, un análisis que basa sus conclusiones en una encuesta a 101 personas con discapacidad menores de 35 años, de las cuales un 75% por ciento está buscando trabajo.
El grueso de las personas encuestadas (51,4%) tiene entre 26 y 30 años; un 19,7% entre 21 y 25 años; un 18,1% 20 años o menos y un 10% entre 31 y 34 años.
En esta edición, el informe pone el foco en las dificultades adicionales que afrontan los jóvenes con discapacidad para encontrar empleo y construir un proyecto de vida autónomo.
Aunque acceder al mercado laboral y emanciparse se ha convertido en un reto para toda una generación, las barreras adicionales que encuentran las personas con discapacidad intensifican este desafío y retrasan hitos fundamentales como el desarrollo de una carrera profesional, la independencia económica o el acceso a una vivienda.
La incorporación al mercado laboral continúa siendo uno de los principales desafíos para los jóvenes con discapacidad.
En una etapa vital en la que el empleo representa la puerta de entrada a la independencia económica, la emancipación y la construcción de un proyecto de vida propio, las oportunidades siguen siendo notablemente inferiores a las del resto de jóvenes.
Según los datos del INE, la participación laboral de los jóvenes con discapacidad en España es especialmente reducida.
Su tasa de actividad alcanza el 22,7%, muy por debajo de la registrada entre la totalidad de los jóvenes en España (36,5%) y también inferior a la del conjunto de las personas con discapacidad, que se sitúa en el 35,4%.
En otras palabras, el 77,3% de las personas con discapacidad entre 16 y 24 años no tiene empleo ni lo busca.
Aunque algo por encima de la media nacional, la participación laboral de las personas con discapacidad en Castilla y León se sitúa en un escaso 38,5%. A pesar de que no existen datos regionales desglosados por edad, si extrapolamos la brecha observada a escala nacional ―donde la tasa de actividad de los jóvenes con discapacidad es un 35,7% menor―, la tasa castellanoleonesa se situaría en torno al 24,8%. Esto implicaría que el 75,2% de los jóvenes con discapacidad en la Castilla y León no tendría empleo ni lo buscaría.
Esta baja participación evidencia que la inclusión laboral de los jóvenes con discapacidad constituye un reto de dimensiones mayúsculas en la región, dificultando aún más retos como la independencia económica, el desarrollo de una vida autónoma y su plena participación social.
El desafío del primer empleo
Según el 8º informe Jóvenes con Discapacidad, motor de futuro, del Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, las personas menores de 30 años con discapacidad tardan una media de 24,5 meses en encontrar empleo, reduciéndose este tiempo a la mitad entre las personas de su generación.
Esta realidad se traslada al imaginario cultural de los jóvenes con discapacidad, interiorizándose en su propia percepción. Así, el 86% ve “muy difícil” acceder a un primer empleo y más de tres cuartas partes (76,5%) cree que tardará más de un año en encontrarlo.
Para Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, "el acceso al primer empleo marca el inicio de la vida adulta para cualquier joven. Es el punto de partida para ganar autonomía, emanciparse y construir un proyecto vital propio. Sin embargo, los jóvenes con discapacidad parten con una doble desventaja: además de la falta de experiencia propia de esta etapa, siguen encontrando barreras que limitan sus oportunidades de acceso al mercado laboral. Cuando esa primera oportunidad se retrasa, no solo se frena el desarrollo profesional, sino también otros hitos fundamentales, como la independencia económica o la posibilidad de abandonar el hogar familiar. A ello se suma un mercado laboral en plena transformación, en el que la automatización y la inteligencia artificial están redefiniendo especialmente los puestos de entrada, exigiendo perfiles cada vez más preparados y versátiles. Por ello, es imprescindible abrir más puertas al talento joven con discapacidad y reforzar las competencias -especialmente digitales- que demanda la nueva economía, para que esta transformación tecnológica sea también una oportunidad de inclusión".
Sin embargo, la puerta de entrada al mercado laboral sigue siendo especialmente estrecha para los jóvenes con discapacidad.
Un 55 porciento afirma haber experimentado alguna situación de discriminación durante su búsqueda de empleo.
El 65% por ciento asegura que envía su currículum sin obtener respuesta, mientras que el 38,5 por ciento considera que, durante las entrevistas, el foco se pone en su discapacidad y no en sus habilidades y/o potencial.
Entre las situaciones más habituales, destacan que les han formulado preguntas relacionadas con su disponibilidad para trabajar, el posible absentismo, la evolución de su discapacidad o la posibilidad de sufrir recaídas (en el caso sobre todo de personas con discapacidad derivada de un diagnóstico de salud mental), cuestiones que desplazan la atención de su talento, experiencia y competencias profesionales.