Reclaman transición ordenada para preservar infraestructura de recogida y reutilización del textil
La Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES) ha advertido que la transición hacia el nuevo sistema de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) para los residuos textiles puede poner en riesgo una infraestructura estratégica desarrollada durante décadas por empresas y entidades de la Economía Social y operadores especializados.
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Ante esta situación, CEPES ha reclamado en un comunicado medidas transitorias que permitan preservar las capacidades de recogida, clasificación, reutilización y reciclaje sobre las que deberá apoyarse el futuro modelo de gestión, impulsando al mismo tiempo la economía circular y el empleo inclusivo.
Las empresas de Economía Social que operan en el sector llevan meses alertando de que el retraso en la implantación efectiva de la RAP puede comprometer la continuidad de una infraestructura que constituye hoy un activo estratégico para el país y cuya pérdida afectaría a la capacidad de España para afrontar con garantías la transición hacia un modelo más circular y sostenible.
Una situación que ya ha comenzado a tener consecuencias sobre el terreno.
El desequilibrio entre el volumen de textil recogido y la capacidad del sistema para darle una salida sostenible está obligando a adecuar temporalmente la recogida en los territorios más afectados, e incluso a suspender o retirar determinados puntos de recogida.
En una primera fase, estas medidas supondrán una reducción del 7 por ciento de la recogida -4.000 toneladas, lo que desecharía una ciudad española en casi 2 años- un porcentaje que podría aumentar si no se llega a una solución.
Y es que, cada vez resulta más difícil mantener toda la capacidad de recogida existente sin un sistema de financiación suficiente y sin nuevas salidas para el material recuperado. De prolongarse esta situación, podrían seguir deteriorándose capacidades de recogida, gestión y clasificación, así como puestos de trabajo que serán necesarios para garantizar el funcionamiento del futuro modelo.
El presidente de CEPES, Juan Antonio Pedreño, ha subrayado que “la Economía Social lleva décadas demostrando que es posible combinar eficiencia ambiental, generación de empleo e inclusión social. La transición hacia el nuevo modelo debe construirse sobre esa experiencia y esas capacidades, no ponerlas en riesgo. Preservar esta infraestructura significa garantizar que España pueda avanzar hacia una economía circular con todas las garantías y sobre todo trabajar para que no se pierda ni un solo puesto de trabajo”.
Economía circular
Cada día, millones de personas depositan ropa usada en un contenedor con la confianza de que tendrá una segunda vida.
Detrás de ese gesto cotidiano existe una compleja red de personas, instalaciones y empresas que hacen posible recoger, clasificar, reutilizar y reciclar esos residuos textiles.
En 2024, las empresas de Economía Social recogieron de forma separada cerca de 119.000 toneladas de residuos textiles a través de, aproximadamente, 30.000 contenedores, 10 plantas de clasificación, operadores especializados y redes de reutilización y reciclaje distribuidos por todo el territorio nacional, que cuentan además con 310 puntos de venta.
Sin embargo, el reto sigue siendo considerable: actualmente solo el 13% del residuo textil generado se recoge de forma separada, mientras que el 87% continúa fuera de este circuito.
La reutilización requiere capacidad de clasificación, tecnología, conocimiento especializado, trazabilidad y redes de donación y comercialización. En este ámbito, la Economía Social desempeña un papel determinante.
Sus empresas gestionan más del 60 por ciento del residuo textil tratado en España y generan más del 90 por ciento del empleo del sector, con más de 3.700 puestos de trabajo.
Una actividad que combina capacidad operativa con inserción laboral, acompañamiento social, arraigo territorial y generación de valor en las comunidades donde desarrollan su actividad.
Pedreño ha recordado que “España dispone de una infraestructura única, construida durante muchos años gracias al compromiso de las entidades de la Economía Social. Si permitimos que se debilite antes de que el nuevo sistema esté plenamente operativo, perderemos un activo estratégico que aglutina capacidades, conocimiento, empleo y cohesión territorial y que después será muy difícil de recuperar”.
Las empresas de Economía Social han advertido de que, si parte de esta infraestructura desapareciera antes de que el nuevo sistema esté plenamente operativo, numerosos municipios podrían encontrar mayores dificultades para gestionar la recogida de ropa usada.
Además, disminuiría la capacidad de reutilización y reciclaje y se perderían cientos de oportunidades de empleo destinadas, especialmente, a personas en situación de vulnerabilidad.
Reacciones de empresas
Desde AERESS, asociación sin ánimo de lucro, constituida como plataforma a nivel estatal que representa a 36 entidades especializadas en la inserción sociolaboral y la gestión de residuos, con presencia en 13 comunidades autónomas, Maria Suau Font, miembro de su junta directiva puntualiza que: “España ha construido durante décadas una infraestructura social y ambiental imprescindible para el futuro modelo de gestión textil. Garantizar su continuidad exige una financiación suficiente y estable que permita sostener las infraestructuras, el empleo y la viabilidad de las entidades que la hacen posible. No está en juego únicamente la continuidad de determinadas organizaciones, sino la capacidad del país para preservar el conocimiento, el empleo y la presencia territorial que necesitará para afrontar el nuevo modelo textil”.
En la misma línea, desde Moda re- una cooperativa de iniciativa social sin ánimo de lucro impulsada por Cáritas Española, líder en recogida y gestión de residuo textil en España y uno de los principales proyectos de reutilización y preparación para el reciclaje a nivel europeo, su directora general, Noema Paniagua, ha destacado que: “La gestión del textil no genera únicamente un retorno ambiental. Cada prenda recuperada forma parte de un modelo que genera empleo, acompaña procesos de inserción y crea oportunidades para personas en situación de vulnerabilidad. Ese valor social debe formar parte también del futuro sistema”.