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Los milagros en las dietas no existen

Cómo escoger la dieta adecuada

Ha llegado el momento de olvidarnos de la magia a la hora de conseguir nuestro peso adecuado. Para perder peso de forma saludable debemos deshacernos de las falsas dietas que lejos de ayudarnos a conseguir nuestro objetivo, hacen que logremos finalmente lo contrario.

 

Los milagros en las dietas no existen

Las dietas mágicas tienen varias características en común: aseguran unos resultados rápidos de una manera sencilla, tienen un bajo aporte energético, dejan a un lado determinados nutrientes, y además, no corrigen unos hábitos alimentaros incorrectos. También, algunas, suelen afirmar que saltarse una comida adelgaza o que no hay que beber mientras se come ni tomar sal o recomiendan pesarse a diario. Otra falsedad es que sudar adelgaza o que hay alimentos “malos” que engordan y otros “buenos” que adelgazan.

Entre los cientos y miles de dietas para perder peso que tenemos a nuestro alrededor, es difícil distinguir entre las verdaderas o las falsas o poder afirmar cuál es la que más promete y mejor funciona. En parte, porque muchas veces actúan como auténticos placebos, consiguiendo una pérdida de peso al menos durante los primeros días.

Pero podemos tener en cuenta varios detalles que nos pueden ayudar a identificar una dieta mágica. Como norma, hay que desconfiar de las dietas que prometen un resultado fácil y rápido -más de un kilo por semana- que incluyen alimentos con efecto “quema grasa” -como el pomelo-, tomar principalmente un tipo de comida o eliminar un grupo entero de nutrientes -habitualmente los hidratos de carbono- y suplementar la dieta con grandes dosis de vitaminas y minerales. También hay que huir de las que proponen tomar los alimentos sólo en combinaciones particulares y, por supuesto, e las que hacen afirmaciones demasiado buenas para ser verdad.

Algunas dietas milagro recurren a métodos mecánicos como fajas quemagrasa, pulseras magnéticas y otras se basan en cambios de vida como el ayuno total o la dieta que asegura que los alimentos ingeridos antes de las 8 de la mañana no engordan. Muchas de ellas están avaladas por personajes, famosos o no, que afirman que funciona.

Aparte de que muchas de estas dietas no tienen ninguna base científica real, hay muchos motivos por los que no funcionan. Además, en muchas ocasiones la pérdida de peso se debe realmente a una pérdida de agua, no de grasa corporal, por lo que los kilos se recuperan rápidamente.

Este tipo de dietas son hipocalóricas y están desequilibradas. Este tipo de regímenes suelen dar buenos resultados al principio, pero nunca consiguen estabilizar el peso. Esto se debe a que cuando se limita el consumo de calorías se adelgaza rápidamente, pero pronto se estanca porque el cuerpo se adapta. Por si esto fuera poco, si perdemos por ejemplo 5 kilos de peso con una dieta hipocalórica sin hacer ejercicio, en realidad estamos perdiendo un kilo de grasa y 4 de diferentes tejidos. Pero se recuperan sólo en forma de grasa, lo que inevitablemente altera la composición corporal.

Los problemas surgen con la limitación extrema de nutrientes si disminuimos excesivamente la ingesta de grasas, incidirá en la piel, el sistema inmunológico y el nervioso, mientras que la falta de vitaminas y microelemetos provoca cansancio, infecciones, anemia, caída del cabello o trastornos del sueño y del estado de ánimo. En cuanto a las proteínas, si su consumo se reduce excesivamente puede originar fatiga, flacidez de la piel, celulitis o distrofia muscular. Por el contrario, una dieta de proteínas que se mantenga durante demasiados días puede elevar el nivel de colesterol y de triglicéridos. Abusar de la fibra insoluble causa flatulencias, irritación de colon e impide que se absorban otros nutrientes esenciales.

Pero además de las carencias nutricionales, las dietas sin sentido pueden provocar alteraciones metabólicas y complicaciones a largo plazo, como dificultad para que otras dietas correctas sean efectivas, y por si fuera poco, pueden hacer sufrir emocionalmente por la sensación de fracaso.

Antes de comenzar una dieta, consulta con un especialista.

 

EL RIESGO

Como normalmente las dietas milagro no se siguen durante mucho tiempo, no suelen  producir carencias importantes, pero son más peligrosas en determinados momentos como la adolescencia, el embarazo o si se padece algún tipo de enfermedad. Además, producen cansancio físico y mental.

Los milagros en las dietas no existen

EL AGUA

Bebe agua, pero sin pasarte. Cuándo bebemos más de la que el organismo es capaz de eliminar, se produce una hiperhidratación y provoca que el sodio presente en la sangre se diluya en exceso. Si se toma un exceso (más de 6,5 litros/día) se puede sufrir confusión mental, convulsiones e incluso coma.

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